Una oposición se gana por constancia y por saber qué preguntan. La IA te ayuda con las dos cosas: convierte el temario en resúmenes y esquemas manejables, y te genera test para comprobar qué llevas flojo antes de que lo haga el tribunal.
El problema de una oposición no es la dificultad: es el volumen. Cientos de páginas de tema común y específico que hay que reducir antes de poder memorizar.
Estudiar leyendo da una falsa sensación de control. Generar preguntas tipo test sobre el tema que acabas de estudiar te dice de verdad qué has retenido.
Puedes crear cuestionarios por tema, hacerlos y repetir solo los fallos. Es el mismo mecanismo que usan los que aprueban: repaso activo en lugar de relectura.
La mayoría de los opositores estudian solos, de noche o en ratos sueltos. Cuando te atascas en un artículo o en un supuesto práctico, tener a quién preguntar en el momento cambia el ritmo de estudio.
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