Examen Resuelto Prueba de Acceso UCM Geografía de España Mayores 25 Años 2025

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Examen Resuelto Prueba de Acceso UCM Geografía de España Mayores 25 Años 2025

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OPCIÓN A

1ª Parte

A continuación, se definen seis de los términos geográficos propuestos:

  1. Coordenadas geográficas: Sistema de referencia que permite localizar cualquier punto sobre la superficie terrestre utilizando dos coordenadas angulares, la latitud y la longitud, medidas desde el centro de la Tierra. La latitud mide el ángulo entre el plano ecuatorial y la línea que une el centro de la Tierra con un punto de su superficie, variando de 0° en el Ecuador a 90° en los Polos (Norte o Sur). La longitud mide el ángulo al Este o al Oeste del meridiano de referencia (generalmente el Meridiano de Greenwich) hasta el meridiano que pasa por el punto en cuestión, variando de 0° a 180° (Este u Oeste). Este sistema es fundamental para la cartografía, la navegación y la geolocalización.

  2. Dolina: Depresión cerrada de forma aproximadamente circular u ovalada, característica del relieve kárstico. Se forma por la disolución de rocas solubles, principalmente calizas y yesos, por la acción del agua superficial o subterránea ligeramente ácida (acidulada por CO2). También pueden originarse por el colapso del techo de cavidades subterráneas (simas o cuevas). Su tamaño varía desde unos pocos metros hasta varios cientos de metros de diámetro y profundidad. Frecuentemente, su fondo está cubierto por arcillas de descalcificación (terra rossa), lo que las hace aptas para el cultivo en paisajes kársticos. En España son comunes en áreas como la Serranía de Cuenca o el Torcal de Antequera.

  3. Equinoccio: Momento del año en el que el Sol se sitúa exactamente sobre el plano del ecuador terrestre. Esto ocurre dos veces al año: alrededor del 20-21 de marzo (equinoccio de primavera en el hemisferio norte y de otoño en el sur) y alrededor del 22-23 de septiembre (equinoccio de otoño en el hemisferio norte y de primavera en el sur). Durante los equinoccios, los rayos solares inciden perpendicularmente sobre el Ecuador, y la duración del día y de la noche es aproximadamente igual (12 horas) en todos los puntos del planeta. Marcan el inicio astronómico de la primavera y el otoño.

  4. Continentalidad: Factor climático que mide el grado en que el clima de una región está influenciado por los efectos moderadores de una gran masa de agua (como un océano o un mar). Las áreas con alta continentalidad, típicamente las situadas en el interior de los continentes y alejadas de la costa, se caracterizan por presentar una gran amplitud térmica anual (diferencia entre la temperatura media del mes más cálido y la del mes más frío) y, a menudo, también una notable amplitud térmica diaria. Los inviernos suelen ser fríos y los veranos calurosos o muy calurosos. Las precipitaciones pueden ser escasas y presentar una distribución irregular. En España, la Meseta Central presenta un claro efecto de continentalidad debido a su lejanía del mar y al aislamiento que ejercen las cordilleras periféricas.

  5. Ciudad dormitorio: Núcleo urbano residencial situado en la periferia de una ciudad principal (metrópoli), cuya función predominante es la residencial. Sus habitantes trabajan mayoritariamente en la ciudad central u otros núcleos del área metropolitana, desplazándose diariamente (movimientos pendulares). Estas ciudades suelen tener una menor dotación de servicios, equipamientos y actividades económicas diversificadas en comparación con la ciudad central, aunque con el tiempo pueden desarrollar sus propias funciones. Surgen como resultado del crecimiento urbano, la búsqueda de vivienda más asequible y la mejora de las redes de transporte. Ejemplos en el entorno de Madrid podrían ser Getafe, Móstoles o Fuenlabrada en sus fases iniciales de gran crecimiento.

  6. Población ocupada: Parte de la población activa que efectivamente tiene un empleo remunerado (por cuenta ajena o propia) durante el periodo de referencia considerado (por ejemplo, la semana anterior a la realización de una encuesta como la EPA - Encuesta de Población Activa). Se distingue de la población parada (desempleada), que forma la otra parte de la población activa (personas en edad de trabajar que buscan empleo activamente y están disponibles para trabajar). El análisis de la población ocupada, su distribución por sectores económicos (primario, secundario, terciario), edad, sexo o nivel de estudios, es fundamental para comprender la estructura económica y social de un país o región.

2ª Parte

Tema: La España mediterránea: clima y vegetación.

1. Factores y elementos característicos.

El clima mediterráneo, predominante en gran parte de España, está condicionado por una serie de factores geográficos y atmosféricos que determinan sus elementos característicos.

  • Factores geográficos:

    • Latitud: España se sitúa en la zona templada del hemisferio norte, lo que la expone a la alternancia estacional entre las masas de aire tropicales y polares.
    • Influencia del Mar Mediterráneo: Actúa como un termorregulador, suavizando las temperaturas en las zonas costeras, aunque su carácter de mar casi cerrado limita su influencia en comparación con el Atlántico. Es una fuente de humedad y puede generar episodios de lluvias torrenciales, especialmente en otoño ("gota fría" o DANA).
    • Relieve: La disposición periférica de las cordilleras (Pirineos, Cordilleras Béticas, Sistema Ibérico) aísla en gran medida el interior peninsular de la influencia marítima directa, acentuando la continentalidad. La altitud modifica localmente las temperaturas y precipitaciones.
    • Influencia del Océano Atlántico: Aunque su influencia es menor que en la vertiente atlántica, las borrascas atlánticas asociadas al frente polar son la principal fuente de precipitación en invierno y primavera.
  • Factores atmosféricos (Circulación General Atmosférica):

    • Verano: Predominio del Anticiclón de las Azores, que se desplaza hacia el norte, bloqueando el paso de las borrascas atlánticas y generando tiempo estable, seco y caluroso.
    • Invierno: El Anticiclón de las Azores se retira hacia el sur, permitiendo la llegada de las borrascas atlánticas asociadas al frente polar y a la corriente en chorro (jet stream), que traen precipitaciones. Ocasionalmente, pueden producirse invasiones de aire frío polar o siberiano.
    • Estaciones intermedias (Otoño y Primavera): Son las estaciones más lluviosas, caracterizadas por una mayor variabilidad atmosférica, con alternancia de situaciones anticiclónicas y borrascas. En otoño, el contraste entre el aire frío en altura y el mar Mediterráneo todavía cálido favorece la formación de Depresiones Aisladas en Niveles Altos (DANA), causantes de lluvias torrenciales.
  • Elementos característicos del clima:

    • Temperaturas: Veranos calurosos o muy calurosos (temperaturas medias mensuales superiores a 22°C, a menudo superando los 25°C) y secos. Inviernos suaves en la costa (temperaturas medias del mes más frío entre 8°C y 12°C) y fríos en el interior (por debajo de 6°C). La amplitud térmica anual es moderada en la costa y elevada en el interior (continentalización).
    • Precipitaciones: Escasas o moderadas en cómputo anual (generalmente entre 300 y 800 mm, aunque con grandes variaciones locales). Presentan una marcada irregularidad interanual y una fuerte sequía estival (al menos dos meses secos, a menudo más). Se concentran en primavera y, sobre todo, en otoño, pudiendo adoptar un carácter torrencial.
    • Aridez: La combinación de altas temperaturas estivales y escasez de precipitaciones provoca una notable aridez durante el verano, calculada mediante índices como el de Gaussen o Martonne. Esta aridez es un rasgo definitorio del clima mediterráneo.

2. Su distribución espacial y subtipos climáticos.

El clima mediterráneo abarca una extensa área de la Península Ibérica, las Islas Baleares, Ceuta y Melilla. Sin embargo, presenta variaciones significativas que permiten distinguir varios subtipos:

  • Mediterráneo marítimo: Se localiza en la franja costera mediterránea (desde el litoral catalán hasta Andalucía), el litoral suratlántico andaluz, las Islas Baleares, Ceuta y Melilla. Se caracteriza por inviernos suaves (media del mes más frío superior a 10°C en muchas zonas) y veranos calurosos, pero con una amplitud térmica anual moderada (en torno a 12-16°C) debido a la influencia del mar. Las precipitaciones oscilan entre 400 y 700 mm anuales, con sequía estival.

  • Mediterráneo continentalizado: Ocupa la mayor parte del interior de la Península (Submeseta Sur, Valle del Ebro, parte de la Submeseta Norte, Extremadura). La lejanía del mar y el aislamiento orográfico provocan inviernos fríos (media del mes más frío entre 3°C y 6°C, frecuentes heladas) y veranos muy calurosos (medias superiores a 25°C). La amplitud térmica anual es elevada (superior a 18°C, a menudo por encima de 20°C). Las precipitaciones son similares o algo inferiores a las del tipo marítimo (350-600 mm), manteniendo la sequía estival. Dentro de este subtipo, existen gradaciones según la altitud y la latitud.

  • Mediterráneo seco, subdesértico o estepario: Se localiza en el sureste peninsular (litoral de Murcia, Almería y extremo oriental de Granada) y en zonas bajas del Valle del Ebro medio. Las precipitaciones son muy escasas (inferiores a 300 mm anuales) y la aridez es extrema, extendiéndose durante gran parte del año (más de 7 meses secos). Las temperaturas son altas, con inviernos muy suaves y veranos muy calurosos. Es la zona más árida de Europa.

3. Las formaciones vegetales, caracteres y su impronta en el paisaje.

La vegetación natural de la España mediterránea está adaptada a la principal característica climática: la aridez estival. Presenta rasgos xerófilos para sobrevivir a la sequía:

  • Adaptaciones: Hojas perennes, pequeñas, duras y coriáceas (esclerófilas) para reducir la transpiración (encina, acebuche); hojas transformadas en espinas (argoma); desarrollo de potentes sistemas radiculares para captar agua profunda; presencia de esencias y resinas; ciclos vitales adaptados a las lluvias (plantas terófitas).

  • Formaciones vegetales potenciales (climácicas):

    • Bosque perennifolio: La formación clímax característica es el bosque esclerófilo dominado por la encina (Quercus ilex), acompañada por el alcornoque (Quercus suber) en suelos silíceos y con cierta humedad. En zonas más secas o cálidas, aparece el acebuche (Olea europaea var. sylvestris) y diversos pinares mediterráneos (pino carrasco Pinus halepensis en zonas secas y cálidas, pino piñonero Pinus pinea en suelos arenosos, pino negral Pinus nigra en áreas de montaña).
  • Formaciones de sustitución (matorral): La intensa acción humana histórica (roturaciones, pastoreo, incendios, carboneo) ha degradado extensas áreas del bosque original, dando lugar a formaciones de matorral:

    • Maquis: Matorral denso y alto (más de 2 metros), formado por especies como el lentisco, el madroño, la coscoja, el brezo. Se desarrolla sobre suelos silíceos.
    • Garriga: Matorral más bajo y abierto que el maquis, sobre suelos calcáreos. Especies típicas son la coscoja, el romero, el tomillo, la lavanda.
    • Estepa: Matorral bajo y disperso, característico de las zonas más áridas (Mediterráneo seco). Predominan el esparto, el palmito (única palmera autóctona europea), el tomillo y otras plantas aromáticas resistentes a la sequía extrema.
  • Impronta en el paisaje:

    • El paisaje mediterráneo es un paisaje profundamente humanizado, un mosaico donde se entremezclan áreas forestales, matorrales, cultivos y asentamientos.
    • La trilogía mediterránea (trigo, vid, olivo) ha modelado históricamente el paisaje agrario, adaptándose a las condiciones climáticas. Los regadíos (huertas) son también característicos en valles y litorales.
    • La dehesa, especialmente en el suroeste (Extremadura, Andalucía occidental), es un sistema agrosilvopastoral sostenible derivado del aclarado del bosque de encinas y alcornoques, de gran valor ecológico y económico.
    • La degradación de la cubierta vegetal, favorecida por la aridez y las lluvias torrenciales, provoca graves problemas de erosión y desertificación, especialmente en el sureste.
    • En las últimas décadas, el desarrollo turístico en el litoral y el abandono de tierras agrícolas en el interior han introducido nuevas dinámicas y transformaciones paisajísticas significativas (urbanización costera, recuperación del matorral en zonas abandonadas).

3ª Parte

Comentario del mapa provincial del índice de envejecimiento en España en 2024.

1. Introducción e identificación del documento:

Nos encontramos ante un mapa temático de coropletas que representa el Índice de Envejecimiento por provincias en España para el año 2024. La fuente de los datos son las Proyecciones de Población del Instituto Nacional de Estadística (INE). El índice de envejecimiento se calcula habitualmente como el cociente entre la población de 65 años y más, y la población menor de 15 años (o a veces 16 o 20), expresado en porcentaje ((fracPoblacioˊn65+Poblacioˊn0−14)times100(\\\\frac{Población_{65+}}{Población_{0-14}}) \\\\times 100). Un índice superior a 100 indica que hay más personas mayores de 65 años que jóvenes menores de 15. El mapa utiliza tres intervalos para representar la intensidad del fenómeno: < 150% (menor envejecimiento), 150-200% (envejecimiento notable) y > 200% (envejecimiento muy acusado).

2. Análisis de la distribución espacial:

La distribución del índice de envejecimiento en España en 2024 muestra un patrón espacial muy claro, caracterizado por fuertes contrastes territoriales:

  • Máximo envejecimiento (> 200%): Se concentra de forma muy marcada en el cuadrante noroccidental de la Península Ibérica. La práctica totalidad de las provincias de Galicia (especialmente Lugo y Ourense), el Principado de Asturias y Castilla y León (sobre todo Zamora, León, Palencia, Salamanca, Soria, Ávila y Burgos) presentan los índices más elevados, superando el 200%. Esto significa que en estas áreas hay más del doble de personas mayores de 65 años que jóvenes menores de 15, indicando un envejecimiento demográfico extremo.

  • Envejecimiento notable (150-200%): Este tramo intermedio abarca una parte importante del interior peninsular. Incluye provincias de Castilla-La Mancha (como Cuenca, Guadalajara), Aragón (Teruel, Huesca), Extremadura (Cáceres, Badajoz), La Rioja, Cantabria y algunas provincias interiores de Andalucía y la Comunidad Valenciana. También se observa en algunas provincias del noroeste que no alcanzan el umbral del 200%.

  • Menor envejecimiento (< 150%): Las provincias con índices de envejecimiento más bajos se localizan principalmente en:

    • La Comunidad de Madrid, que destaca como una isla de menor envejecimiento rodeada de provincias más envejecidas.
    • El eje mediterráneo, incluyendo provincias costeras de Cataluña (Barcelona, Tarragona, Girona), Comunidad Valenciana (Valencia, Alicante), la Región de Murcia y algunas provincias costeras andaluzas (Málaga, Almería).
    • Las Islas Baleares y las Islas Canarias.
    • Algunas provincias del norte como Álava, Guipúzcoa y Navarra.
    • Las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, que tradicionalmente presentan estructuras demográficas más jóvenes.

En resumen, se observa un claro contraste entre un interior y noroeste muy envejecido y una periferia mediterránea, sur, insular, Madrid y parte del norte cantábrico más joven (aunque en términos generales, toda España presenta un índice de envejecimiento elevado, superior al 100%, indicando una población envejecida en su conjunto).

3. Factores explicativos:

Esta distribución espacial es el resultado de la interacción de diversos factores demográficos, económicos y sociales que han actuado de forma diferencial sobre el territorio durante décadas:

  • Dinámicas demográficas históricas:

    • Descenso de la natalidad: Aunque es un fenómeno generalizado en toda España desde hace décadas, el descenso fue más temprano e intenso en algunas regiones, especialmente en el norte. Esto reduce la base de la pirámide de población (jóvenes).
    • Aumento de la esperanza de vida: La mejora de las condiciones de vida y sanitarias ha incrementado la longevidad en todo el país, aumentando el peso de la población anciana en la cúspide de la pirámide.
  • Movimientos migratorios internos: Este es el factor clave para explicar los grandes contrastes territoriales.

    • Éxodo rural y crisis de áreas de interior: Desde mediados del siglo XX, las provincias del interior y noroeste (Galicia, Asturias, Castilla y León, Extremadura, Aragón interior) sufrieron una intensa emigración de población joven hacia áreas urbanas e industriales (Madrid, Cataluña, País Vasco) y, más tarde, hacia zonas turísticas del Mediterráneo y las islas. Esta emigración selectiva (se van los jóvenes) provocó un envejecimiento acelerado en las áreas de origen, que perdieron su capacidad de reemplazo generacional.
    • Atracción de áreas dinámicas: Las áreas receptoras de estos flujos migratorios (Madrid, Barcelona, costa mediterránea, islas) vieron rejuvenecer sus estructuras demográficas gracias a la llegada de población joven en edad de trabajar y tener hijos.
  • Inmigración extranjera: Desde finales del siglo XX y principios del XXI, la llegada de inmigrantes extranjeros, mayoritariamente jóvenes, ha contribuido a frenar el envejecimiento en las áreas donde se han asentado preferentemente: Madrid, el litoral mediterráneo, las islas y algunas zonas agrarias con demanda de mano de obra. Las provincias del interior noroeste han recibido flujos migratorios mucho menores.

  • Estructura económica: Las provincias con economías más dinámicas, basadas en los servicios, la industria tecnológica o el turismo, tienden a atraer y retener población joven, presentando índices de envejecimiento más bajos. Por el contrario, las áreas con predominio de actividades agrarias tradicionales, baja densidad de población y menor dinamismo económico suelen sufrir despoblación y envejecimiento.

En conclusión, el mapa refleja una "España dual" desde el punto de vista demográfico: una España interior y noroccidental vaciada y envejecida como resultado de procesos históricos de emigración y baja natalidad, y una España periférica (costas, islas) y metropolitana (Madrid) demográficamente más dinámica y joven, favorecida por la inmigración interna y externa y una mayor actividad económica. Las proyecciones para 2024 indican la persistencia y acentuación de estas tendencias.